viernes, 20 de febrero de 2015

EN LAS FAUCES DEL COCODRILO


Artículo publicado originalmente en El Bierzo Digital el pasado sábado 14 de Febrero, con motivo del 25 aniversario del Cocodrilo Negro Bar.  







Recibo estos días la petición de escribir unas líneas con motivo del 25 aniversario de uno de los templos de la noche berciana, el Cocodrilo Negro, a pesar de que del local actual, ampliado y ubicado en una dirección distinta al de sus comienzos, apenas soy cliente ya que llevo más de una década residiendo fuera de Ponferrada, con la morriña a cuestas, o la saudade, que al fin y al cabo es lo mismo pero parece que da más calor. Deben pensar, y supongo que con razón, que de tanta noche que me he metido en mis venas algo tendré que contar. 

Sin embargo si conocí bien el Cocodrilo original, ubicado en el barrio de San Ignacio, cerca de la Iglesia y del colegio donde ostias y hostias se repartían por igual en mi niñez. Me retrotrae, inevitablemente, a la Ponferrada de Celso López Gavela, la cual aún daba sus últimos coletazos antes de convertirse en la selva de rotondas y la límpida fachada bajo la cual se escondían no pocas miserias humanas que conocimos después. Era una ciudad de noches oscuras en la que quienes habían sobrevivido a todos los excesos de los 80 oficiaban de hermanos mayores y gurús particulares para quienes comenzábamos a catar la vida. En definitiva cuando éramos jóvenes de verdad, en carne y sexo, y no los atormentados seres atrapados en el peterpanismo y la hipocondría de la impotencia y la flacidez física y espiritual. 

Era mi adolescencia, definida a través de las litronas bajo una banda sonora de punk y ska. Eran los días de la furia rugiendo en la caldera de Fuentesnuevas bajo la bandera blanquiazul. Al frente de aquellos “hijos de la ira” (como fuímos bautizados en la prensa por un afamado periodista en aquel entonces) se encontraba el ilustre bandarra de Jabo, cuyo desorbitado amor por la cerveza le hacía ya ser habitual de aquel pequeño y acogedor Cocodrilo Negro y bajo cuyo ala comencé a dejarme caer yo por allí, hasta el punto de que aquel bar sería el primer local en el que daría mis primeros pasos en una de mis actividades favoritas (e incluso ganar mis primeras pesetas con ello) y a la que me sigo dedicando ocasionalmente: pinchar discos de vinilo de rock’n’roll.

Todavía era habitual que todo antro que se preciase de tener buen ambiente nocturno y noctámbulo tuviera su buena cabina para el pinchadiscos, y el Cocodrilo no era una excepción. No éramos demasiado exquisitos en lo musical, ZZ Top, Pogues,  Ramones o Madness eran parte de la receta habitual. Las “delicatessen” irían llegando luego. Pero nos valía. Eso y unas cuantas birras me servían para salir de la esquina quebrada del Cocodrilo más quebrado todavía y poco a poco envalentonarme para seguir haciendo más noche, que no es si no hacer más vida, o eso pensábamos entonces cuando Dios nos había regalado toneladas de testosterona juvenil para dilapidar. 

Recuerdo que el local era más bien oscuro, poco iluminado, condición que suele ser habitual en el crapulismo. Los seres de la noche, por lógica, en la oscuridad se mueven mejor. Recibíamos el calor de la acogedora barra que bien pudiera parecer salida de genuino “british pub”, y aunque la decoración era en principio austera siempre te encontrabas a los Beatles saludando desde las paredes, presidiendo la juerga, magníficos anfitriones del hedonismo. 

Como sabrán quienes se asomen de vez en cuando a aullar a la luna con una jarra en la mano el local del que hablo ahora es el CNB, donde la chavalería más joven nos toma el relevo en lo de desvirgarse ante la noche, dando sentido a aquello que cantaba Mick Jagger en “As tears go by”: “doing things I used to do, they think are new”. Pero carajo, qué envidia me dan quienes empiezan a probar ciertas cosas por primera vez. Y la marca Cocodrilo sigue ahí, ya que en pura genealogía hostelera el hijo mayor de la saga maneja con destreza los licores y los discos en aquel garito primigenio, mientras que el patriarca Toño se cogió el Cocodrilo a cuestas y lo llevó a un hábitat más generoso para una bestia de ese calibre, donde hemos podido disfrutar de conciertos memorables, grandes pinchadas, y hasta alguna edición del añorado Freakland. Allí continúa el domador de la fiera parapetado detrás de la cabina con sus Beatles de siempre y ese “pop español de toda la vida”. 


Teniendo en cuenta que la vida media de un cocodrilo puede estimarse en unos 70 años de edad, habrá que preparase para conmemorar muchos más aniversarios como éste.  

jueves, 12 de febrero de 2015

MANUAL DE DANDISMO OBSOLETO



"Fish Gentleman" (Brian Despain)




Llevo en la joroba de mis pecados un secreto de sed y de espanto,
el veneno que consume las horas y maldice los días.

La luna en un haiku”, exclamamos montados en el humo de nuestra pipa.

Que atropellado resulta todo cuando coleccionas derrotas envueltas en hojas de calendario…

Fuimos arrojados al volcán de un coño glorioso y luciferino
y recibimos un banquete de avispas en la boca.

No hay fecha de caducidad para el fracaso,
sólo la torpeza existencial de lo que nunca volverá.

El abrigo raído acabó fabricándose una vida propia,
y es por eso que los generales siguen tejiendo pistolas
y puterío y destrucción masiva.

La luna en un haiku”, fue aquella diarrea de versos inconclusos
escupidos desde el balcón de nuestras entrañas.

Celebremos el fenómeno de la vida y los sombreros de copa.



jueves, 5 de febrero de 2015

EL COBRADOR DEL FRAP



Humberto Baena y su hermana Flor. Ella sigue clamando justicia.



Pocas veces, por el bien de mi higiene mental, utilizo este blog para hablar de política. Cuando lo hago suele ser desde un punto de vista irónico, satírico, incluso poético, y casi siempre surrealista (y es que hay que ser surrealista hasta a la hora de ir al retrete, señores míos), pero en esta ocasión algo me impele a hacerlo con un tono más serio que la cara de hormigón armado de Monedero, una de las nuevas rock stars de la política con sus chalecos de armonicista de rythm&blues y sus finas gafitas a lo Bertold Bretch.

Pero en realidad el tema no es la política, ni siquiera la ideología (la cual en mi caso es cierto que se inclina a la izquierda, no creo que suponga ningún delito reconocerlo), si no la indignación que me produce la manipulación y la mentira, tan habitual en estos días gracias a internet, ese arma maravillosa que nos iba a proporcionar información y libertad a paladas y las más de las veces se usa como el mayor propagador de bulos que la mente más maquiavélica hubiera podido imaginar.

Y es que se me abren las carnes cuando veo esos fakes en los que se cuelgan textos groseros e impregnados de exabrupto atribuidos a algún autor famoso para darle mayor credibilidad al asunto (cuando en realidad se lo restan), siendo Pérez Reverte y el añorado José Luís Sampedro los objetivos favoritos (quizás, tonto de mí, es que sigo pensando que algún día, por lo menos cuando sea nonagenario, seré un escritor de culto y no me gustaría que me hicieran tal puñetera puñeta) Se pueden entender travesuras como la de Javier Rioyo, atribuyendo con muy mala leche a Esperanza Aguirre aquello de “Sara Mago es una gran pintora”, pero una vez que el propio escritor había afirmado que se debía a una invención del periodista, parece increíble que un buen número de ciudadanos sigan pensando que nuestra particular reina del asfalto es tan ignorante como para no saber quien ha sido uno de los recientes y más conocidos premios Nobel de Literatura. Al fin y al cabo vivimos en un país en el que hay gente que jura y perjura que vio a una jovencita untarse la entrepierna con mantequilla posteriormente lamida por su perro en presencia de un anonadado Ricky Martin escondido en un armario esperando a darle una sorpresa para un programa televisivo. Aquello nunca sucedió, y sin embargo mucha gente “lo vio”.   




Pérez-Reverte, habitual objeto de fakes.




 Hay un experimento clásico que se realiza en las escuelas, en el que el profesor, compinchado con un alumno, coloca una botella de un líquido incoloro sobre su mesa. En un momento dado el docente simula que tira accidentalmente el recipiente al suelo, el cual se rompe dejando al descubierto el líquido. Acto seguido tanto el profesor como su alumno comienzan a quejarse del fétido olor que se desprende, tapándose con su mano la nariz. El hedor, afirman, es insoportable. El resto de la clase no tarda en percatarse de la insoportable fragancia, quejándose igualmente de ello y evitando respirar ese ambiente podrido... pasados unos instantes el profesor desvela la naturaleza del líquido en cuestión: agua. Simplemente agua incolora e inodora. El presunto mal olor que han padecido los alumnos solamente ha existido en sus cabezas. Pueden llamarlo empatía condicionada, sugestión… a mí personalmente me gusta el muy llano término de “papanatismo”. Creerse lo que han querido que te creas.

No hay mayor tema de conversación hoy día en nuestro país susceptible a todo esto que el referente al nuevo partido político Podemos, y en concreto en torno a la figura de su líder, Pablo Iglesias. Resulta difícil formarse una opinión propia sobre esta propuesta política cuando de ellos hemos escuchado desde las trincheras mediáticas de la obsesión, trincheras que claman por la tolerancia pero intentan por todos los medios derribar a estos recién llegados, cosas como que son tanto comunistas como fascistas, que son patriotas y anti-patriotas, que ponen a España y al estado español por encima de todo pero que odian a España y al estado español por encima de todo, que sus propuestas son repugnantes y plenas de maldad cuando al mismo tiempo son maravillosas pero utópicas e irrealizables, o incluso que son ateos irredentos pero que a la vez son cristianos profundos cercanos a la Teología de la Liberación. Es tal el batiburrillo de incoherencias, mentiras, medias verdades (y a la fuerza, alguna verdad) que aún para un espectador impasible e imparcial de la realidad que le rodea no puede por menos que sentirse fascinado ante el espectáculo propiciado a partir del ascenso de estos muchachos que han pasado de la categoría de “frikis” televisivos a auténticos enemigos de la democracia y la estabilidad nacional en apenas unos meses. Ni los Beatles conocieron un ascenso tan meteórico.

No es de extrañar, por tanto, que veamos a personajes de la profundidad intelectual de Bertín Osborne o Carmen Lomana vivir historias de amor y odio a partes iguales con la nueva moda Podemos. Ya no se trata de la política, si no del fenómeno social. Que hablen de ti aunque sea mal, o el arte de sembrar mentiras, como tan bien conocían Lou Reed o Andy Warhol. Al estilo de unos nuevos KISS u Ozzy Osbourne (nada que ver con el Bertín anteriormente citado), los Iglesias, Monedero y Errejón como triunvirato visible son el nuevo mito mediático, pasto para las especulaciones, difamaciones, leyendas urbanas, historias de alcoba, pasados oscuros, etc, etc…    



I wanna sleep with common people like you...



Lo que cuesta comprender es como mentes tan cultivadas y versadas en el arte de las caídas y los auges en este país como son los primeras espadas de la intoxicación periodística no se hayan dado cuenta de cómo siguen engordando el mito, aumentando la leyenda, creando la aureola de héroes malditos, de forajidos de la política para estos fuera de la ley, que al fin y al cabo son personajes que siempre han gozado de la simpatía del público. Son los nuevos piratas que vienen a abordar los navíos corruptos del poder establecido. Y cuanto más colérico sea el grito contra ellos, más se pondrá el espectador de su parte.

Uno de los últimos ataques virales (en vano) hacía Podemos, y en concreto hacía Pablo Iglesias, me ha resultado especialmente interesante por varios motivos. Para empezar porque no hablamos de un bulo, si no de una información verídica, pero que interpretada de manera errónea (consciente o inconscientemente) resulta muy peligrosa. Por otro, porque es una estupenda ocasión para recordar el pasado reciente de este país, y esa transición de perdones forzados y tiritas mal puestas. Ese periodo intachable e intocable, según algunos, y que cuando se refiere al papel de conocidos franquistas que han ocupado cargos de relevancia en la actual democracia (Manuel Fraga a la cabeza) nos ordenan mirar a otro lado, porque era el pasado y no conviene reabrir viejas heridas. Enhorabuena y gracias por tanto han quienes han vuelto a abrir esa puerta. Una vez más no han conseguido si no todo lo contrario de lo que pretendían. Intentando atacar a Podemos nos brindan una estupenda oportunidad para recordar el estercolero y las cloacas que tan sólo unas pocas décadas atrás suponían la ley y el orden en España (y sobre lo que hoy día deberíamos prestar especial atención, atendiendo a sucesos como los acaecidos en Febrero de 2006 en Barcelona y que llevaron al suicidio en una salida penitenciaria de la joven Patricia Heras en 2011, narrados en el imprescindible documental “Ciutat Morta”)

La noticia en cuestión trata sobre la pertenencia del padre de Pablo Iglesias durante su juventud al Frente Revolucionario y Antifascista Patriota (FRAP), banda armada que durante su corta vida (1971-77) tuvo tiempo de asesinar a un subdirector de la BPS (la policía secreta del franquismo), a un miembro de la Policía Armada y a un teniente de la Guardia Civil. Como de aquella éramos más brutos que un arado y se estilaba aquello del ojo por ojo (que no hace si no dejarnos a todos ciegos), tres miembros de aquella organización terrorista fueron fusilados además de ser encarcelados un buen número de sus acólitos. No sabemos realmente el papel que tuvo el padre de Iglesias, Francisco Javier Iglesias Peláez, dentro del organigrama del FRAP, y en concreto que responsabilidad tuvo en los actos violentos y terroristas de la banda. Me atrevería a decir que más bien poca, ya que en ninguna de las fuentes consultadas ni hemerotecas aparece su nombre como figura relevante. Ni siquiera consta que fuese detenido en ninguna ocasión. Únicamente se conoce por testimonio de José Bono, quien actuó como abogado de Iglesias padre, el hecho de que fue llevado al Tribunal de Orden Público acusado de propaganda ilegal. Ni asesinatos, ni violencia, ni delito de sangre alguno. Poco importa, una vez que la maquinaria se pone en marcha, que la botella con falso líquido fétido ha sido arrojada al suelo, la veracidad pasa a un segundo plano. Lo que importa es la tentadora sugestión de que el padre de Pablo Iglesias es un asesino.

No escribo estas líneas para defender a Iglesias hijo, quien se defiende solo y muy bien con esa boquita de piñón que Dios le ha dado y esa lengua viperina y esos modales que a veces le pierden y le hacen parecer un pistolero de Saloon, pero coincidirán conmigo en que qué a tu padre le tilden gratuitamente de asesino por pertenecer a un grupo antifranquista en los años 70 sin que haya constancia de haberse manchado nunca sus manos de sangre es algo bastante obsceno. Una vez abierta esta caja de los truenos que es revisionar el convulso final del franquismo con fuerzas policiales y sus grupúsculos de extrema derecha y extrema izquierda sembrando de plomo las calles (caja que, repetimos, no han abierto si no quienes buscan de manera rastrera dar un golpe bajo a una opción política e ideológica que repudian), no queda otro remedio que recordar los abusos, torturas y fusilamientos ejecutados desde el poder amparado en su presunta legalidad otorgada por la dictadura franquista (curioso es que se quiera hacer creer que es lo mismo luchar contra una dictadura que apoyarla) Entre los tres fusilados en 1975 por pertenencia al FRAP se encontraba el joven gallego José Humberto Baena Alonso, al que le arrebataron la vida con apenas 24 años de vida acusado de matar al policía Lucio Rodríguez. Nunca se presentaron pruebas materiales y un testigo presencial afirmó que no se parecía al asesino. El testigo no fue nunca llamado a declarar al Consejo de Guerra Sumarísimo. Su familia hoy día sigue luchando para demostrar su inocencia. Esta es la carta que Humberto dejó escrita días antes de ser fusilado:

“Me llamo José Humberto Baena Alonso, tengo 24 años de edad, peón de fundición, y hago estas declaraciones desde la prisión de Carabanchel el día…de septiembre de 1975. Soy militante del Partido Comunista de España (marxista-leninista), que es miembro del FRAP.

Soy militante del PCE (m-l) porque me considero marxista-leninista, y creo que sólo el Partido y el Frente son las únicas organizaciones que podrán acabar con el fascismo. Una organización se conoce por sus hechos, aparte de su teoría, entonces, a la hora de escoger mi militancia en el Frente lo hice guiado por las acciones revolucionarias de masas que había constantemente y que yo me enteraba, aunque la prensa fascista las intentara ocultar y conocí a esta organización en mi ciudad Vigo, y durante mi período de servicio militar en Hoyo de Manzanares y Paradas.

Antes quería explicar la situación social de Vigo y Galicia, las luchas en Vigo.
Galicia sigue siendo la zona de España con una renta más baja, con una pobreza enorme, que la mayoría de los gallegos se ven obligados a trabajar en unas condiciones de salarios miserables, de toxicidad en las fábricas. Nos vemos casi como en una esclavitud. Tan pronto haces la menor propuesta te despiden; esto no pasa sólo allá, en Galicia, sino también pasa aquí, pero allá más debido a que la escasez de trabajo es mayor que en otras ciudades. Estos problemas yo los conozco desde antes de empezar a estudiar. Hice estudios de Bachillerato superior y he empezado la carrera de filosofía, con dinero que me mandaban unos parientes cercanos pues mis padres no tienen dinero para pagarme eso. Pero durante el primer curso de filosofía, por participar en unas manifestaciones estudiantiles que había en Santiago en el año 70, fui detenido y juzgado por el TOP y expedientado. Las manifestaciones eran por motivos estudiantiles y por desacuerdo con el Rector de la Facultad de Filosofía y Letras, sobre todo en la manera de dirigir el centro que era de un carácter completamente fascista. Las peticiones eran de una mayor participación democrática, peticiones que aún se siguen haciendo. En este proceso salí absuelto, en el año 1972, porque tardaron dos años en hacer el juicio. Estuve un mes en la cárcel, estuve en las comisarías de Vigo y Santiago y en la cárcel provincial de La Coruña. En aquella época empecé a tener unas inquietudes políticas que eran sólo unas inquietudes democráticas y que luego empecé a politizarlas en contacto con la vida. No sólo con los contactos con los compañeros de la Universidad, sino con mi familia que es pobre, con mis vecinos que son obreros todos, en contacto con la realidad que vivía.

Debido a este proceso tuve que dejar los estudios y traté de trabajar en distintos sitios y siempre encontré obstáculos porque en cada fábrica exigían un certificado de buena conducta que la policía se negaba a darme, a pesar de haber sido absuelto. Tampoco por supuesto me daban pasaporte, ni carné de conducir ni nada.

Hice alguna solicitud para algunas empresas como Citroen, Construcciones de Obras Santo Domingo, Corte Inglés, que fueron en principio aceptadas pero luego denegadas por falta del permiso de la policía. Entonces trabajaba en un comercio pequeño, en una cervecería de camarero, de vendedor de libros, o sea, trabajos eventuales, mal pagados y sin ninguna posibilidad de recibir ninguna ayuda social por mínima que fuera. Durante estos años vi la represión en Vigo, que es la ciudad que yo conocía, vi que mis mejores amigos eran detenidos por la policía por el simple hecho de pedir las mínimas libertades, por pedir aumento de sueldo en su empresa y empecé a radicalizarme un poco debido a eso. En el año 72, en febrero-marzo, en el Ferrol la policía asesinó a dos obreros de la Bazán y además hubo más de cincuenta heridos de bala, ya que los obreros fueron ametrallados desde lo alto de la torre de una iglesia. Entonces hubo huelgas en toda Galicia, varias semanas, que fueron las que en Vigo duraron 15 días. Hubo infinidad de despidos, heridos, hubo palos y también tiros. Como la situación se iba agravando, en el mes de septiembre se llegó a una huelga general que en Vigo que duró un mes. En este mes pararon todas las empresas importantes, infinidad de comercios, cerraron bares. Cines, los autobuses cuando funcionaban era con un policía armado al lado del conductor y protegerle, pero en realidad era para obligarle a trabajar.
En estas luchas tomé parte activa como la mayoría del pueblo de Vigo. En concreto me acuerdo que recibí una buena paliza en Arco de Quirós, en la Puerta del Sol en Vigo, por atender a una vieja que la estaba pegando la policía, me puse delante y la metí debajo de un…que está en la Plaza de la Princesa y entonces empezaron a pegarme a mi también. Eché a correr y como la única salida de la plaza era por una calle muy estrecha del Arco de Quirós, pasé por encima de la gente que estaba caída, había mucha gente y allí me molieron a palos pero luego pude salvarme porque me metieron en una casa allí cerca unos vecinos que me llamaron desde un balcón.

En las huelgas de septiembre del 72 en Vigo trajeron consigo muchos despidos que todavía hoy se sigue luchando por conseguir su readmisión. Hace unos seis meses hubo unos paros en algunas empresas como en Vulcano, pidiendo la readmisión de los obreros que habían salido de la cárcel después de tres años y que alguno de ellos sigue estando aquí, en Carabanchel.

Esta huelga supuso el principio de las nuevas luchas populares en Vigo, que desde luego en la actualidad ya no pueden ser de una manera pacífica porque hemos visto que gritando libertad simplemente sin un apoyo, al gritar libertad no se consigue nada; se consiguen palos, se consigue que nos detengan durante años, que amenacen a nuestras familias y nada más. Entonces creo que hay que adoptar una postura activa y no pasiva contra la violencia fascista.

Durante este tiempo me mandaron a hacer la mili a Colmenar Viejo, con ficha de la policía, o sea, estuve vigilado constantemente por los elementos del SIM (Servicio de Información Militar) del cuartel y me destinaron al peor cuartel de toda la región militar que es el de Hoyo de Manzanares.

Es un cuartel en el que nos llovía dentro y teníamos que cambiar las literas de sitio, que teníamos que afeitarnos los unos a los otros por falta de espejos y lavarnos en un grifo en la calle, aunque unos meses antes tenían que ir a lavarse a un riachuelo a bastante distancia o lavarse con gaseosa.

A este cuartel solían enviar a personas con antecedentes políticos y delincuentes comunes. Como detalles, por ejemplo, puedo decir que los giros telegráficos que normalmente llegan en cuestión de horas allí llegan en meses. A mi me llegó uno en mes y medio y no lo pude cobrar yo mismo sino mis padres que lo reclamaron en Vigo, y no era mi caso sino el de todos, porque todos protestaban por lo mismo.

En este tiempo tuve actividad política hasta cierto punto, si la política es denunciar las injusticias. Además en Hoyo de Manzanares, como dije antes, todos los que estaban allí presentes eran personas que no los querían en otro cuartel por miedo a que nuestra manera de pensar se introdujera entre los otros compañeros.

Después nos llevaron al cuartel de Toledo, era un cuartel que antes estaba la Escuela de Infantería, lo tuvimos que hacer de nuevo para nosotros porque sólo había las paredes. Teníamos que dormir en unas cuadras de caballos, que estaban llenas de mierda. Durante algún tiempo nos hacían abrir zanjas por la mañana que teníamos que cerrar o taparlas por la noche, después de que los cabos primeros que estaban haciendo el curso de sargentos hubieran hecho sus batallitas allí en las zanjas. Se dice que en este cuartel, las paredes, el exterior, fueron construidas después de la guerra española por los presos políticos y todavía hay huellas de ello.

Durante todo este tiempo estuvimos vigilados por el SIM y en alguna ocasión hubo un intento de protesta al poco tiempo de haber llegado allí. Nos negamos a cenar después de una tarde de estar haciendo ejercicios por todo el cuartel, entonces nos hicieron cenar a punta de metralleta por una protesta colectiva y poco antes de acabar la mili a unos compañeros de mi compañía les hicieron un Consejo de Guerra por haberse negado a cavar zanjas.

Cuanto terminé la mili seguí con dificultades para encontrar trabajo y de una empresa en que lo encontré fui despedido por solicitar una paga extraordinaria en el mes de diciembre que según la ley nos correspondía. Reclamé a la Magistratura de Trabajo, y como siempre, la Magistratura dijo que la readmisión o el despido con indemnización. La empresa decidió despedirme y recibí 22.000 Pts. de indemnización. Después, por fin conseguí trabajar en Simuelza, una empresa de 150 obreros, trabajando de peón de fundición con condiciones infrahumanas de toxicidad, accidentes constantes, con 8 horas de trabajo de 7 a 15, era raro el día en el que no había accidentes en una plantilla tan pequeña, quemaduras, golpes…como trabajábamos con hierro fundido los accidentes eran constantes y yo todavía tengo señales en el cuerpo, tengo una cicatriz hecha con una máquina. Accidentes graves también ocurrían, los últimos días de estar yo allí, un compañero de Vigo se quemó toda la pierna al caerle encima un caldero de hierro fundido, y a un mecánico madrileño, de unos 40 años, le trituró también la pierna un molde de tierra al poner en funcionamiento una grúa.

Aquí estuve trabajando cinco meses y tuve que marcharme. Cuando llegó el 1º de Mayo de este año yo estaba trabajando en esta empresa de peón. En Vigo hubo, lógicamente unas manifestaciones del Frente. En una de ellas la Guardia Civil mata a un obrero, Manuel Montanero Simón, un obrero de FENOSA que estaba de guardia en la fábrica aquel día y que salió a la calle a unirse a la manifestación. En este momento fueron detenidas dos mujeres del otro lado de la acera, detuvieron a varia gente del FRAP, sobre todo de un Instituto Nacional, y a gentes obreras de los barrios cercanos.

La noche del 3 de mayo no fui a dormir a mi casa pues la policía se presentó a las siete de la mañana y se quedaron para esperarme. Cuando fui a casa los vecinos me avisaron de que estaba la policía y como es una zona muy clara y aislada porque no hay muchas casas, me ayudaron a salir de allí llevándome en coche hasta Vigo. Tuve que escapar con unos compañeros hasta Madrid. Pese a que tenía intención de cruzar la frontera de Portugal, decidimos continuar la lucha contra el fascismo e irnos a Madrid donde nos unimos a los del Frente de allí.

Posteriormente, el 22 de julio, fui detenido de una manera violenta con la pistola en la sien, luego me llevaron a la Dirección General de Seguridad, y después de pasar más de 72 horas que dicen que son las reglamentarias, me trasladaron a la cárcel de Carabanchel, donde estuvimos 36 días sin salir de las celdas de castigo, excepto para hablar con nuestros abogados. A partir del 15, no sé exactamente el día, nos enteramos de que nos acusaban de la muerte de un policía, por la jurisdicción militar, y que las peticiones fiscales eran de pena de muerte de cinco compañeros. Tuvimos el juicio el 11 y 12 de ese mes, un juicio que fue una farsa desde el momento en que no admitieron ninguna prueba de la defensa, pruebas tan fundamentales como la solicitud de las huellas dactilares de un revolver que decían que había sido utilizado, o pruebas como las testificales, pues decían que habíamos sido vistos por otras personas y sin embargo no las llamaron a declarar.

Yo creo que lo ocurrido en nuestro juicio es normal para un Estado fascista, para un gobierno que ha asesinado tantas vidas de personas basado incluso en la muerte de un millón y que sigue oprimiendo, no puede hacer un juicio normal con militantes de una organización. Nuestro juicio fue una farsa total y por supuesto ya estábamos condenados antes del juicio. Además, a algunos familiares nuestros, en concreto a mi familia, no la han dejado pasar.
Las penas que nos han impuesto son debidas a que las luchas populares cada vez son mayores y la oligarquía sólo puede reaccionar de una forma dura. No se puede esperar que el fascismo tenga mano blanda con nosotros, por supuesto es una venganza que toman contra los primeros militantes del Frente que han encontrado.

Creo que para que el pueblo llegue a una democracia sólo es viable en una República Popular y Federativa. Para conseguir eso, sólo lo podemos hacer de una manera violenta, ya que los que gobiernan, no van a dejar el poder por las buenas, durante cuarenta años han dado prueba de ello. Sería absurdo que cuando nos apalean pusiésemos la otra mejilla para que nos sigan apaleando, que cuando nos despiden de las fábricas y nos echan a las cárceles, siguiésemos bendiciéndolos. Que si protestamos por cosas elementales, como el agua, como pasó en Carmona, nos peguen un tiro. Entonces llega el momento en que el pueblo se hace la pregunta y ve necesario contestar con sus propias armas, contestar a la violencia fascista con la violencia revolucionaria.

Respecto a nuestras condenas, no tenemos que olvidarnos del fascismo, no podemos esperar compasión de él, entonces creemos que sólo nos pueden salvar los antifascistas del mundo entero y esperamos, por supuesto, su solidaridad y apoyo.

Quiero decir, además, que como gallego que soy he luchado siempre por una República Popular y Federativa en la que el pueblo de Galicia esté en igualdad de liberación que el resto de los pueblos de España.
También quiero animar a todo el pueblo para que siga luchando sin cesar, y decir, por último, que pese a los palos de la policía, el FRAP ya no podrá desaparecer, porque está enraizado en las masas. Porque el FRAP es el Frente del pueblo.
¡ Viva el FRAP! ¡Viva el PCE (m-l)!”


También dejó una carta personal para sus padres que reproducimos a continuación:


“Papá, mamá: Me ejecutarán mañana de mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue. Recuerdo que en tu última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como un buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente.

Siento tener que dejaros. Lo siento por vosotros que sois viejos y sé que me queréis mucho, como yo os quiero. No por mí. Pero tenéis que consolaros pensando que tenéis muchos hijos, que todo el pueblo es vuestro hijo, al menos yo así os lo pido. ¿Recordáis lo que dije en el juicio? Que mi muerte sea la última que dicte un tribunal militar. Ese era mi deseo. Pero tengo la seguridad de que habrá muchos más. ¡Mala suerte! ¡Cuánto siento morir sin poder daros ni siquiera mi último abrazo! Pero no os preocupéis, cada vez que abracéis a Fernando, el niño de Mary, o a Manolo haceros a la idea de que yo continúo en ellos. Además, yo estaré siempre con vosotros, os lo aseguro. Una semana más y cumpliría 25 años. Muero joven pero estoy contento y convencido. Haced todo lo posible para llevarme a Vigo. Como los nichos de la familia están ocupados, enterradme, si podéis, en el cementerio civil, al lado de la tumba de Ricardo Mella. Nada más. Un abrazo muy fuerte, el último.
Adios papá, adios mamá.
Vuestro hijo José Humberto”


Este es el pasado que ahora algunos vuelven a abrir de manera inconsciente, espero que tengan el estómago suficiente para recordar casos como el de Humberto Baena y el de tantos otros. Detenidos, encarcelados, torturados, y finalmente ejecutados sin pruebas de haber cometido delito alguno más allá del ideológico (si es que acaso se puede delinquir ideológicamente)


Javier Iglesias, el progenitor de la bestia con coleta llamada a acabar con la democracia de nuestro país e instaurar una dictadura bolivariana (pese a sus recientes declaraciones en las que literalmente afirmó: “no deseo para España el modelo de Venezuela”, pero que importa, que la realidad no te estropee un buen titular, y el ciudadano hoy día devora la información solamente a base de titulares), fue uno de los muchos jóvenes antifascistas que en los 70 lucharon contra un franquismo que aún daba sus últimos coletazos. Fueron muchos, y muchos lo hicieron a través de grupúsculos que derivaron en sangrientos, caso del FRAP. Algunos de ellos hoy día son personajes de relevancia en nuestra sociedad y nuestra política, caso de Esteban Ibarra, actual presidente del Movimiento Contra la Intolerancia, y quien sí figura como detenido en los arrestos de 1975 tras los atentados de la banda. Pero si hay un caso sin duda llamativo es el de Rafael Blasco Castany, uno de los peces gordos del PP valenciano, “conseller” en distintas materias durante los gobiernos autonómicos de Zaplana y Camps y portavoz del Grupo Popular en las Cortes Valencianas. Actualmente salpicado por los casos de corrupción tan habituales en su comunidad autónoma y condenado a ocho años de prisión por malversación de fondos, esta mano derecha de Francisco Camps no sólo fue un destacado miembro del FRAP, si no que incluso fue detenido en 1976 como máximo responsable de la organización en Cataluña. ¿Conocen aquello de “escupir hacia arriba”?, pues eso es lo que les sucede a los que sacan a pasear el cadáver del FRAP.




ABC del 2 de Junio de 1976 en el que se notifica la detención de Rafael Blasco como miembro del FRAP





Seguiremos con atención el devenir del circo mediático alrededor de Pablo Iglesias y la fagocitosis de su árbol genealógico. Quizás descubramos un bisabuelo tratante de esclavos, o un tataratío traficante de armas en Etiopia. El espectáculo alrededor de Podemos continúa siendo fascinante y digno de estudio sociológico.


Pero desde luego que no queremos dejar de agradecer profundamente a esos vendedores de libertades digitales la recuperación para la memoria de la historia del FRAP y de aquellos oscuros años en los que nos obligaron a pasar página de manera tan abrupta. En un país en el que produce tanto pavor mirar a nuestro pasado, enfrentarnos cara a cara con nuestros errores, y banalizar términos como “perdón” y “olvido”, la jugada de querer atacar a Iglesias hijo por los pecados de su padre acudiendo a este “cobrador del frap” para que salde sus deudas del pasado ha sido absolutamente maravillosa. Historias como las aquí contadas en este blog nos deberían hacer reflexionar sobre como nuestras espaldas siguen soportando el peso de una transición con múltiples aristas y episodios oscuros (transición que dejó un total de 591 muertos entre 1975 y 1983, un buen número de ellos simplemente por participar en manifestaciones y protestas), y la necesidad de una regeneración por fin auténtica, liberada de las toxinas del pasado. Una regeneración que no sabemos si pueden encabezar las nuevas “estrellas” del ruedo político español encarnadas en los insolentes mozalbetes de Podemos, en todo caso esa será otra historia, y en todo caso habrá que esperar si realmente les dejan.



Una transición a golpe y porrazo





Por último, sobre la supuesta radicalidad de Pablo Iglesias y su consideración actual hacia organizaciones como el FRAP, creo que merece la pena conocer el hecho (extrañamente poco divulgado, quizás porque lejos de ser carnaza, daba cuenta del viraje hacia la moderación que inteligentemente está realizando Podemos) de que el líder de la formación política vetó la presencia de un antiguo miembro del FRAP como es el escritor Manuel Blanco Chivite, histórico luchador antifranquista y actualmente director de la editorial El Garaje Ediciones en un debate en la Cineteca del Matadero tras la proyección del documental “Salvador”, dedicado a la figura de Salvador Puig Antich, anarquista ejecutado por el régimen franquista en 1974 siendo el último ajusticiado bajo la infame técnica del garrote vil. El ogro comunista de Pablo Iglesias negándose a compartir mesa de debate con un luchador antifranquista. Curioso, ¿verdad? No interesó en aquel momento vender el titular “Pablo Iglesias niega el debate con un antiguo militante del FRAP”, pero que apetitoso ha sido fabricar el de “Pablo Iglesias es hijo de un antiguo militante del FRAP”.

Quizás es que, y a pesar del discurso machacón que intenta vender una radicalidad comunista que no es tal en Podemos, en la formación de Pablo Iglesias la ideología no es tan primordial como nos quieren hacer creer, y al estilo de sus vecinos de Syriza (quienes no han dudado un instante en pactar con la derecha para formar gobierno) en realidad son un grupo permeable y nada inmovilista en su búsqueda de alcanzar el poder y la presidencia del gobierno. Si lo hacen porque realmente buscan servir al pueblo haciendo una política libre de intoxicaciones externas y favores a terceros, o si su deseo no es más que una “rebelión en la granja” para convertirse en precisamente lo que llevan tiempo denunciando, como decimos, es otra historia. Algo me hace pensar que es más fácil que una vez llegados al poder les veamos meter la mano en la caja y hacer la vieja política de intereses y amiguismo que instaurar la tan cacareada dictadura boliviana, aunque hay que seguir vendiendo el discurso del miedo. La mayor dictadura que ha conocido España todos sabemos cual es, aquella que propició la aparición de bandas armadas como el FRAP, la cual aparece de nuevo a escena por obra y gracia de ciertos medios de comunicación carentes de visión transversal, cegados en su propio discurso aún a sabiendas de que su ética periodística deja mucho que desear.


Show must go on











jueves, 29 de enero de 2015

EL FIN DEL ENERO








Yo te maldigo mes insoportable,
Eterno cometa de frío y destrucción anímica. 

Celebro tu marcha, tu vuelta al reino de los hielos, mes implacable de noches oscuras y almas raídas. Desconsuelo intempestivo. Tragedia atmosférica. Batallón de isobaras malditos.

Vete con tu rastro baboso de nieves,
Sátrapa meteorológico. 

Observa, ve, mira con rabia cómo celebramos la llegada de Febrero, cómo abrimos el alma y cantamos al Carnaval, cómo prolongamos los días y nos bañamos en la luz que nos niegas, Enero maldito. 

De qué modo reina el alborozo cuando te vemos partir en tu carroza de mármol, con tu gélida corona de hielo que antaño nos aplastaba. 

Los mendigos celebran tu marcha, una vez que has dejado un reguero de ángeles caídos y congelados. Los niños ríen y juegan en las calles. Los poetas afilan sus plumas rindiendo pleitesía a tu enemigo solar, y los pintores atusan los pinceles en desafío a tu presencia. 

Y es que no eres un mes, eres una maldición…

Y como todas las maldiciones, aparecerás de nuevo en nuestras vidas. Once meses sin tu aliento de estalactita y tus pedos de estalagmita, y volverás con fuerzas renovadas en tus puños de nieve y escarcha, agitando la niebla y blandiendo la miseria.     

Y es que nadie como tú, Enero odioso y odiado, sabe de la realidad del Invierno y de su engaño el día en que nació esa estación fatídica. Tú conoces su secreto más preciado… 


…ese que cuenta que nació, el Invierno se cambió una f por una v en su nombre.  

miércoles, 14 de enero de 2015

EL CONSUELO DEL ESPECTADOR





Sí, he llegado a casa un poco tocado, con las neuronas agitadas en el cocktail neurasténico del hombre del siglo XXI que cabalgó las olas del XX con aroma de frenillo agigantado. Prefiero reconocerlo antes de que os detengáis a navegar en mis pupilas dilatadas de óxido y ácido. Yo soy ese cartel de neón que anuncia el último desastre antes del amanecer.

He llegado a casa envuelto en efluvios y levitando gracias a los vapores etílicos, lo cual significa que la cabeza se pone a funcionar. El cerebro, ese monstruo magnífico, ese molusco de pensamientos y nervios rotos ruge con un aliento de miseria y pide alimento aún a costa de mi alma. Mi sufrimiento es su alimento. Que infernal maquinaria neuronal sujetamos sobre los hombros.

No era muy lejano, pienso, cuando cada martes bien podía ser una fiesta de Dionisos por acá y Baco por allá. No era joven ni era viejo, era simplemente ese animal de pezuñas dionisíacas que retraté una vez en mi poemario “Enfermera de noche”. ¡Qué poderosa imagen de desverguenza y nitroglicerina! Así se derrumbaron todos mis escritos, en la inopia de quien se sabe inédito. Un discurso blasfemo soterrado y enterrado que nunca verá la luz. Así, en efecto, se derrumbaron todos mis escritos.

Una noche de esas de golpearse el pecho y exclamar el mantra sagrado “MUJERES HERMOSAS Y HOMBRES FEOS”, no hay ecuación más silenciosamente conspiranoíca.

En que momento se torció mi vida y me convertí en un engranaje más de la maquinaria bastarda. En que momento los escenarios y diálogos rutilantes dejaron paso a las grises oficinas y las bases de cálculo de Bloomberg. Sólo me queda el consuelo del espectador... 

Yo no llegué a nada pero aprendí mucho, podría ser un buen resumen de mi vida hasta la fecha.

Y allí se conjugaron de nuevo todos los truenos del rock and roll. Redobles del demonio y riffs centelleantes. Melodías divinas y bajo desbocado. The Who, The Byrds, Badfinger, Raspberries, Flamin’ Groovies… catarata de sonidos de nuestros héroes totémicos más cercanos que nunca por el milagro de Peralta, el regalo de los dioses que supone esta banda. Y aquella burrada que Arthur Lee escribió para los Hijos de Adán sonando como una caja de Pandora abierta sin posibilidad de retorno. Cayeron sobre nuestras cabezas no como Hijos de Adán si no como los Hijos de Ira de Dámaso Alonso, como los Cuatro Jinetes del Apocalípisis, como emisarios eléctricos de la música y la mística y embajadores de los cielos abiertos para gozoso gozo y contemplación excelsa de nuestros sentidos. 

Terminó el viaje y me despedí con parsimonia y dedicación, bramando de felicidad por el placer derramado en unos cuantos acordes plenos de dicha. Incapaz de poder manipular el tiempo y convertir el día siguiente en sábado o domingo, días santos del solaz recreo existencial, me retiré como un cobarde de las trincheras de la noche antes de que abriesen fuego los artistas del Matu Intenso que dejé detrás de mí. Presa de la urgencia consolidada y esclavo de las manecillas del reloj,  no miré atrás.

¡Ay, aquellos martes que bien podían ser una fiesta! Menos mal que nadie me quita el consuelo del espectador…   

miércoles, 7 de enero de 2015

MARAVILLAS DEL MUNDO MODERNO: LOS CLIENTES CANTORES DEL TIGER




Que canten los niños






Hola amigos, hoy voy a hablaros de un subgénero humano en el que sin lugar a dudas habréis reparado en alguna ocasión, ya que sois gente viajada y culta, de la que les quita la piel al chorizo antes de meterlo en el bocadillo. Me refiero a un grupúsculo de seres absolutamente fantástico, a la altura de los Paquidermos Saltimbanquis de Bormeo, los Equilibristas Cojos de Transilvania, o los Eunucos Taladradores de Kazajistan. Hablo, amigos míos, de los fascinantes Clientes Cantores del Tiger. 

En efecto, quien no ha reparado en ellos. Esos viejóvenes de edad indefinida entre 7 y 65 años que entran en las tiendas de la franquicia danesa destilando buen rollo y alegría, y que en cuanto el hilo musical comienza a entrar por sus oídos se desatan y aparcan todo tipo de pudores para obsequiarnos con sus silbidos, canturreos, nainonas y demás elementos sonoros que nos hacen pensar en no pocas carreras frustradas de músicos melódicos. Suelen ser del género masculino, y por supuesto, van siempre acompañados (raro es el Cliente Cantor del Tiger que acude a su cita en un lugar de la marcha en soledad) En ocasiones simplemente de su pareja, pero las más de las veces, y aquí es cuando se lanzan sin el menor decoro, de niños (hijos, sobrinos, mendigos rumanos de alquiler, vaya usted a saber…) La presencia de los niños parece estimular sobremanera sus cualidades cantoras, y es entonces cuando una sonrisa se dibuja en sus rostros mientras demuestran al resto de la clientela (la silenciosa) su conocimiento sobre melodía (y a veces incluso letra, o al menos en el estribillo) de figuras desconocidas del underground como los Beatles o Elvis Presley. Tesoros musicales y conocimientos ancestrales sólo al alcance de muy pocos, afortunados ellos, que cantan y cantan y vuelven a cantar delante de sus niños para demostrarles lo guay que es la música que ellos escuchaban y que son unos carrozas con mucha marcha. Se ha dado incluso el caso de Clientes Cantores con un conocimiento musical tan vasto y enciclopédico que hasta han reconocido canciones de oscuras bandas como la Creedence Clearwater Revival o los Rolling Stones. Es entonces cuando les hemos oído exclamar “¡HOSTIA LA CREEDENCE!” u “¡HOSTIA LOS ROLLING! ¡SUS SATÁNICAS MAJESTADES, TÚ!”, mientras le dan un cariñoso codazo de complicidad a sus sufridos sobrinos ante la mirada de la clientela silenciosa e ignorante. 

Yo he llegado hasta a ver a alguno de estos Clientes Cantores bailando por los pasillos de estas tiendas. Así es, bailando. ¿Qué les parece? Sin ir más lejos en la Calle Carretas asistí hace unos días al bochornoso espectáculo que me retrajo a los tiempos gloriosos del ballet de Giorgio Aresu en su época dorada de “Aplauso” de un calvo bailando, zigzagueando por el medio de un pasillo al lado de su compañera sin el menor reparo ni luces de emergencia. Aquel derviche pelado del consumismo navideño pareciera que tuviera detrás suyo un cartel imaginario con la leyenda: “VAYA MARCHA QUE TIENE EL CALVITO”. Gente sin complejos, amigos míos, gente sin complejos. 

Como escribió en una ocasión el Profesor Van Fofito, “el ser humano del siglo XXI no sólo tiene la imperiosa necesidad de ser feliz, si no de demostrarlo”, esto explicaría el porque de esas exultantes muestras de optimismo, de estas radiantes demostraciones de alegría, de esta vitalidad descontrolada dentro de estas “stores” que ya de por si ejemplifican el mundo moderno de sacacorchos de diseño y zapatillas con orejeras. Y así, mientras escuchamos a George Harrison decir que “ahí viene el sol” (transformado en algo así como “Jijandesan, nananana”, por obra y gracia de alguno de estos infatigables Cantores), nos preguntamos si hay alguien en estos momentos en el mundo blandiendo en su casa uno de esos gigantescos lapiceros que se nos ofertan (quizás algún lector de El País Semanal), o tratamos de recordar si alguna vez hemos visto en el metro a alguien con el famoso “paraguas-espada”. 


Y es que el mundo moderno, tal y como escribió en su célebre artículo “Prosopopeya de la manzana reineta en Las Vascongadas en el siglo XVIII” el no menos célebre filósofo Cartílago de Piedrahita, no cesa en dejarnos constancia de múltiples maravillas, siendo la de los Clientes Cantores del Tiger una más, si acaso la más entrañable y canora.  

martes, 6 de enero de 2015

AQUELLOS REYES MAGOS








Quizás ya todos conocen la historia, pero es necesario preservarla para las generaciones venideras, ya que es sabido que el olvido condena a los pueblos al fracaso de repetir sus errores y cuales Sísifo vivir eternamente cargando sobre sus espaldas los pecados comenzando una y otra vez la subida de la cuesta hacia ninguna parte. Así es que los poetas, esos locos embadurnados de firmamento, se convierten en testaferros del soliloquio de nuestra memoria. 

Presentáronse los tres reyes en aquel pesebre a la hora prevista. Era el día de autos locos, y los ojos les hacían chiribitas por el fulgor de aquella estrella fabulosa, aquel cometa radiante que alumbraba un mundo nuevo. Mesáronse las barbas, que era una cosa muy majestuosa, muy de la realeza de aquellos tiempos en que los reyes eran reyes por voluntad divina y no porque sus antepasados se lo montaron divinamente, y se acercaron a la criatura mesiánica elegida para transformar el lodo en pétalos y ambrosía. 

Acercose el primero, con paso adusto y porte regio, y grave la voz (que era una cosa también muy de las majestades pretéritas, que por algo ejercían de altavoz de sus súbditos) dijo estas palabras: 

-Aquí estoy porque he venido. Mi nombre es PUEBLO, y gracias a la estela de esa estrella inconmensurable y no la Guía Michelín que aquí estoy para entregaros lo que como Mesías es menester sea vuestro. Opiáceos para la mansedumbre, paraísos artificiales para conciliar el sueño y la paz interior. También os traigo un bazooka, un lanzallamas y un par de granadas de mano para iniciar la revolución. Asimismo os hago entrega de un animal exótico cazado en mi última incursión por Euskadi, una cacatúa de nombre Patxi. 

-Brrrr… Patxi… brrr… Mesías-graznó el ave sobre el hombro del monarca. 

PUEBLO se retiro dando unos pasos hacia atrás, dijérase que haciendo un “moonwalker”, que también era una cosa muy de reyes, o a ver si se van a creer que por ser reyes no iban a ser unos tipos marchosos y granujas del ritmo. 

Dio un pasito palante María (efectivamente, comenzaba a oler a maría) el segundo de los reyes, quien con voz aún más grave que su antecesor afirmó: 

-Aquí estoy porque he llegado. Mi nombre es ORGULLO y vengo a haceros entrega, guiado por esa estrella de cola resplandeciente y febril, de los obsequios que Mesías como vos ha de guardar para sí. Un cañón bañado en oro para despertar, atronando, nuestra conciencia. Un balón de fútbol y unos guantes de boxeo, y una colección en DVD de las mejores películas de Ken Loach para recordar lo que es la clase media. También os traigo un animal exótico comprado en un bazar chino que responde al nombre de Eduardo Inda al que le gusta que le hagan cosquillas debajo de la papada y que usen su cabeza como cerilla. 

Y dicho esto, el rey llamado ORGULLO volvió a su anterior posición dando unos elegantes pasos en zigzag.    

El tercero de aquellos monarcas, negro como el betún (como el betún negro, lógicamente) que había esperado pacientemente su turno haciendo pelotillas de pelusa con el ombligo, dio por fin un paso al frente, y con una voz tan grave que parecía recién salida de la UCI exclamó: 

-¡Ola ke ase! Mi nombre es INDIGNACIÓN y estoy aquí porque no me queda otro remedio. Os traigo dádivas para parar un tren. Dinamita, nitroglicerina, trilita, amonal, Goma-2 (Real Madrid 0), navajas, bates de baseball, un puño americano, nun-cha-kus, unos pantalones de campana que me daba pena tirarlos y no sabía que hacer con ellos, y unas castañuelas con el retrato de Isabel Pantoja. También os traigo un animal exótico nunca visto por estos lares, un elefante que recita a Garcilaso de La Vega capturado en mi última excursión por Lavapies que se llama Zopenco. Mesías, cabronazo, espero que con esto tengas suficiente porque yo estoy hasta los cojones. ¡No ves lo negro que estoy! 

Con lo cual se hubo retirado, y estando de nuevo los tres reyes juntos, esperando la palabra del Mesías mientras miraban de reojo a su madre quien se frotaba los muslos en una palangana, se oyeron estas palabras desde la fragilidad de la cuna: 

-Sois unos brasas de tres pares de cojones (esto lo digo porque sois tres, y tenéis tres pares de cojones, que aunque sea un recién nacido ya se sumar, restar, multiplicar y tirarme pedos en tres idiomas, gracias a la tablet que me regaló mi tío Poncio, el inventor del Pilates, que ese si que me regala cosas útiles no como vosotros y vuestra mierda de cacatúa que pienso desplumar y cocerme con patatas en cuanto salgáis de aquí), es la cuarta vez que pasáis por este portal y ya os he dicho que no soy ningún Mesías, anda que si fuera yo un Mesías iba a estar en una cuna de mierda aguantando vuestras gilipolleces… estaría chupando un biberón de JB enfarlopado hasta las trancas junto a una modelo ucraniana. Yo no soy el Mesías. ¡Yo soy Brian y mi mujer también! 

Se fueron los tres reyes avergonzados y acongojados con el rabo entre las piernas, sobre todo INDIGNACIÓN, que como era negro le llegaba hasta las piernas, diciéndose entre sí y hablando entre ellos:

-Este mundo no tiene remedio.

-Al menos nos echaremos unas risas.

-¿Y ahora que hago yo con Eduardo Inda? 


Y esta ha sido una vez más la verdadera historia de los tres Reyes Magos, tantas veces narrada en excursiones bajo la luz de la luna, en clases de papiroflexia, o en los ascensores atrapados entre dos pisos.