miércoles, 20 de febrero de 2019

FORZA, SALUTI A TUTTI, BACIONI, AUGURI, IN BOCCA AL LUPO, ARRIVEDERCI E A PRESTO PINO!







Ayer cumplía Juan de Pablos 71 años y se hacía efectiva su jubilación de las ondas. Una fecha que sinceramente esperaba  nunca llegase, al igual que nunca imaginé que los Ramones anunciarían su despedida (y sin embargo lo hicieron aquel verano del 96) A mí me gustaba pensar que Juan de Pablos moriría con las botas, o los cascos, puestos, porque cuesta imaginarlo en otro escenario que no sea el de una canción pop de melodía pluscuamperfecta dando vueltas en un plato. No vamos a entrar en todo lo que puede haber detrás de esta jubilación. Sabidas son las dificultades que han sufrido y sufren muchos locutores de Radio Nacional, y que el espacio de Juan no ha recibido especialmente buen trato desde la radio pública es de sobra conocido. Baste repasar la historia del programa en las últimas décadas y los constantes cambios de ubicación en la parrilla. En Ponferrada llegamos a hacer una recogida de firmas, promovida por Carlos, de Terciopelo Azul y la Sala Quijote (uno de los muchos “hijos” que Juan de Pablos ha ido dejando a base de eyacular emociones y melodías delante del micrófono), cuando a principios de los 90 se rumoreó que había intención de confinarlo a los fines de semana. No se trata de recordar lo pedregoso del camino que le ha conducido al mito de figura paternal, a su magisterio clarividente sobre el pop, si no de buscar un resquicio en el habitual desgarro emocional que nos provoca esta cultura que es nuestra para tratar de desentrañar, igual que él hace con los misterios de la música, la magia de la figura del más sabio de la tribu en el momento de la retirada de su magistral oficio.  




Mis primeros recuerdos de “Flor de Pasión” se remontan a finales de los 80, cuando emitía por las tardes y ya se había convertido en un pequeño fenómeno social dentro de una España liberal y libérrima que se seguía quitando la caspa y el polvo de la gabardina del franquismo sin descanso. Pequeño, muy pequeño, pero un fenómeno que congregaba alrededor del transistor a individuos de diverso pelaje: rockers, mods, punks… internet quedaba muy lejano (ni podíamos intuirlo) y el correo postal ejercía de vigoroso vínculo para los fieles del programa con su sacerdote. Nombres como Marisa la Segoviana, Isa la Despeinada, Félix el Camionero, el Tupé Estacionario, Julio Vocal Group o Melancholic Peter se nos hacían habituales en esa comunión a la vieja usanza, la del oyente pidiendo canciones para dedicar a sus amigos, amigas o novias, o simplemente por puro deseo de escuchar una tonada que le levantase el ánimo en los duros momentos de enfrentarse a un examen o una entrevista de trabajo. 




Como no podía ser de otro modo no tardé en pergeñar yo mis propias cartas al maestro. Recuerdo perfectamente la primera que le escribí. De aquella estaba totalmente empapado por la cultura modernista y el rythm&blues y el soul y le confesé mi devoción por los sonidos negros y especialmente por mi favorito, Smokey Robinson, de quien le pedí la estremecedora “Tracks of my Tears”. Lo que no recuerdo sin embargo es porque razón, como sucede tantas veces con cartas escritas desde lo más profundo del alma, nunca llegué a enviarla y permaneció cautiva y temblorosa dentro de mi carpeta del instituto. Y ahí sigue. 




Si fueron enviadas las posteriores, y así “Pepe Kubrick desde Ponferrada” comenzó a hacerse un pequeño hueco entre el círculo de devotos de “Flor de Pasión”. El siguiente paso debería ser, como no, conocerlo en persona. Fue el inolvidable verano del 94, un particular “summer of love” en el que la Sala Quijote se llenaba todas las noches y las muchachas estaban más bellas que nunca. Todo era un poema de Rimbaud, “las voces instructivas exiliadas… el egoísmo infinito de la adolescencia…” Los Flechazos, otros de nuestros héroes, estaban en un momento de forma fantástico y actuaron dos noches consecutivas en el Quijote con Juan de Pablos como maestro de ceremonias e invitado especial. A los platos estuvimos Carlos, Jorge el Viejo Zorro y yo… y Juan, claro. Aquel verano fue una “allnighter” constante y aquel fin de semana la cumbre absoluta. Posteriormente volvería a visitarnos en alguna ocasión, como en un concierto de los Juniper Moon que eran nuestro orgullo local, cuando acabamos en el Barracuda loando Ponferrada como “el último refugio” mientras a Juan le brillaban los ojos hablando de Humphrey Bogart e Ida Lupino. A partir de ahí encuentros constantes aunque esporádicos y espaciados en el tiempo, desde Felicia (Limodre) hasta Fuengirola, pasando, claro, por infinidad de conciertos en salas madrileñas, y la inolvidable época en la que fuimos “vecinos” en Clara del Rey (yo trabajaba enfrente de su casa) y nos encontrábamos en sitios tan dispares como el supermercado o la consulta del médico, mientras charlábamos sobre su último especial de calypso o las posibilidades del Madrid en la Champions. 





Sala Quijote, Ponferrada, 1994.





Esto es un esbozo de mi pequeña relación personal con Juan de Pablos. Pero a nivel sentimental me resulta inabarcable describir que ha supuesto “Flor de Pasión” no ya en mi vida, si no en un escenario comunal e identitario. Ahora que se levantan banderas por doquier y se alude a las bajas pasiones de patrioterismo y nacionalismo para alcanzar poder se hace necesario reivindicar el individualismo, pero no me es ajeno que sí me siento perteneciente a una cultura particular en la que hemos caído un buen número de individuos en las, digamos, últimas siete décadas de la historia de la humanidad. Hablo de la cultura pop, y de la rama más excitante de tan generoso árbol: el rock and roll.




Hay en “Flor de Pasión” esas esencias venenosas que a tantos nos han cambiado la vida. “Flor de Pasión” es “cool” pero recoleto. Es “American Graffiti” y “Diner”, es doo woop y punk-rock. Las canciones por encima de todo. De Leo Dan a Hard-Ons, de Palito Ortega a Parasites, sin inmutarse (como mucho poniendo entre medias un instrumental “para separar fases”), ¿por qué no iba a ser así?, el doo woop de las esquinas de Belmont, el punk-rock de Queens, el surf de Los Angeles, el Swinging London, el soul de la MoTown, el “Salut Les Copains”, la canción italiana… y por supuesto las más excitantes bandas nacionales del momento. No se puede entender la explosión del punk-rock castellonense de No Tomorrow sin “Flor de Pasión” y viceversa. Conocido es su proverbial y envidable sexto sentido para haber sabido detectar en cualquier momento las bandas nacionales más excitantes, ajeno a las posibles modas y ruídos mediáticos, pero fíandose de su gusto y oído. Desde Los Vegetales hasta Axolotes Mexicanos pasando por Shock Treatment, Parade o Airbag. Su intución para alimentarse (y alimentar él mismo a ellos) a francotiradores solipsistas del calibre de Julio Bustamante, Charlie Mysterio o Malcolm Scarpa. Juan de Pablos es todo ese rock and roll, pero también es Dino Risi e “Il Sorpasso”, es el “Verano del 42” de Robert Mulligan, “The Last Picture Show” de Bogdanovich. Es, en definitiva, la constante pérdida de la inocencia, el despertar infinito, el primer beso furtivo, el primer trago de cerveza, la constante llegada de la Primavera, la alegría de los primeros rayos de sol y la melancolía de los últimos bañistas. Sol y sombra en un caparazón de diazepam. La duda hornbyana de escuchar música pop por estar triste o estar triste por escuchar música pop. El existencialismo envasado en gemas melódicas y modélicas de dos minutos y medio de duración. El “angst” eternamente adolescente disparado desde la furia de las guitarras eléctricas. 




Y eso es todo lo que Juan de Pablos nos transmitió, eso es todo lo que nos enseñó… y ahora, ¿quién va a programar todas esas canciones?  




Huérfanos de emociones nos sentimos como el protagonista de “17 años”, uno de los muchos pildorazos de Los Vegetales, banda totémica en el universo de “Flor de Pasión” y otra de las tantas que hemos descubierto gracias a Juan, y exclamamos: “¡qué alguien me ayude por favor!”   






Fuengirola Pop Weekend, 2016.





Esto es una despedida del Juan de Pablos radiofónico, el de la voz quebrada que quitaba la esponja del micrófono cada noche (el “preservativo”) para entrar “a pelo” en el alma del oyente. Afortunadamente Juan sigue vivo y coleando batallando en la montaña rusa emocional a la que está sujeto cualquier individuo con un mínimo de sensibilidad. Esto quiere decir, así lo deseo y firmemente creo, que tenemos Juan de Pablos para rato,  descoyuntándose de manera espasmódica en las primeras filas de conciertos, en las cabinas de pinchadiscos, quien sabe incluso si retomando su breve pero jugosa y disparatada carrera cinematográfica y televisiva… pero la despedida de “Flor de Pasión” es definitiva, y como tal es triste y supone nudo en la garganta. Una despedida es tan difícil como cerrar un texto. Por eso el hombre ha creado las canciones, capaces de llegar donde la desnuda palabra naufraga. Las canciones visten esas palabras y convierten el llanto en danza, el funeral en orgía, y así, la única manera de posible de terminar esto es cantando…  



Cerco l’estate tutto l’anno

e all’improvviso eccola qua.

Lei è partita per le spiagge

e sono solo quassù in città,

sento fischiare sopra i tetti

un aeroplano che se ne va.

Azzurro,

il pomeriggio è troppo azzurro

e lungo per me.

Mi accorgo

di non avere più risorse

senza di te,

e allora

io quasi quasi prendo il treno

e vengo, vengo da te,

ma il treno dei desideri

nei miei pensieri all’incontrario va.

Sembra quand’ero all’oratorio,

con tanto sole, tanti anni fa.

Quelle domeniche da solo

in un cortile, a passeggiar…

ora mi annoio più di allora,

neanche un prete per chiacchierar…

Azzurro,

il pomeriggio è troppo azzurro

e lungo per me.

Mi accorgo

di non avere più risorse

senza di te,

e allora

io quasi quasi prendo il treno

e vengo, vengo da te,

ma il treno dei desideri

nei miei pensieri all’incontrario va.

Cerco un po’ d’Africa in giardino,

tra l’oleandro e il baobab,

come facevo da bambino,

ma qui c’è gente, non si può più,

stanno innaffiando le tue rose,

non c’è il leone, chissà dov’è…

Azzurro,

il pomeriggio è troppo azzurro

e lungo per me.

Mi accorgo

di non avere più risorse

senza di te,

e allora

io quasi quasi prendo il treno

e vengo, vengo da te,

ma il treno dei desideri

nei miei pensieri all’incontrario va.
 







sábado, 29 de diciembre de 2018

METÁSTASIS DE POETA, SOLILOQUIO DE ANFETAMINA





"Forgotten Sunglasses" (Vladimir Kush)





Estaba yo entregado en aquella madrugada perenne, puesto que había bajado al pozo de mi alma para convertirme en poema y hablar a la humanidad desde aquel estado de celosía gubernamental, cincelando con amor al prójimo y a mi mismo y a mi esperma, tallando con brío cada palabra y cada pensamiento como sólo el poeta cadáver hecho pensamiento y manojo de nervios es capaz de hacer...

...era mi deber todo ello como guardián de la palabra y la religión de los locos...

...el sol metafísico, troquel de algún sobrino con escamas y Pegamoides se sentaba en mi regazo pidiendo perdón y consuelo, cuando de repente se posó en el alfeizar de la ventana el Cerangután, un animal mitológico del Bierzo mitad carámbano mitad rayo de sol y nitrato y me habló, aquella criatura altiva disparando a mis ojos veneno y verdad no sin yo antes decirle:

-Hete tú que existes.

-Existo, es cierto, en árbol y ciervo. Y es por eso que he venido para coronarte, ¡oh tú!, rey de las inmundicias, como el legítimo Poeta del Estiércol. Y es por eso que te traigo una corona de clavos y clavicordios y una joroba de espantos, porque sólo tú, ¡oh tú!, Pepe Kubrick, eres el auténtico heredero de la miseria y los anteojos pisoteados... y esta es tu misión, proseguir en la pobreza de los dientes de leche, tú que sólo eres un rayo melancólico que purpurea en noches de luna lefa y tu falo es el radar que orienta a los habitantes de planetas sucedáneos tales como Chiquilla y Abundancia.


Ante aquella catarata de responsabilidades manicúeras y versos podridos me desmayé recitando un poco de krausismo y alguna letra de Isabel Pantoja, todo ello embadurnado de bilis de rinoceronte.

Posteriormente el Cerangután desapareció, eso sí, habiendo dejado claro que la ortodoncia y la defunción existen.

Y este fue el relato que mi hada madrina, la locura, dejó debajo de mi almohada aquella noche fetén de arco iris y meteoritos...

Salud y ambrosía.




LA PRESENCIA



"Dr. Jekyll and Mr. Hyde" (1931, Rouben Mamoulian)




No puedo precisar cuando comenzó... aquellos días disolutos, de tragedia vertiginosa, no dejaban atisbo para mirar el calendario. No puedo recordar si fue a los tres, cuatro o cinco días de entregarme al tobogán alcohólico que siempre sucede en navidades. Pero sucedió. De repente estaba ahí. En esas rondas de siete u ocho amigos yo contaba uno de más. Caminábamos por la calle y hablaba con uno o con otro pero sentía que había alguien más. Sentía un calor sobrenatural que podía achacar al efecto del vino tinto. Era al mismo tiempo una carga y un descanso. Sentía placer, calor, confort, al mismo tiempo que aquella inquietud me mataba. No estaba solo.


Del mismo modo que no puedo precisar cuando comenzó no puedo precisar cuando fui consciente de la presencia. No recuerdo si fue ante la cristalera de un bar o en el espejo de un baño... pero de repente apareció, sigo sin estar seguro de que apareció porque se manifestó o porque de una puñetera vez me di cuenta de su presencia, de que no estaba solo. Y allí estaba. Viejo, carcomido, desdentado, pálido y ojeroso... la misma aterradora presencia con la que llevaba conviviendo tantos y tantos años sin darme cuenta. Pude reconocer todos sus rasgos, arrugas, cicatrices y heridas. Lo reconocí todo con tanta evidencia que aquella presencia sobrecogedora no tuvo el menor problema en presentarse ante mí: en efecto... era yo...

lunes, 24 de diciembre de 2018

REPUDIO EN DO MAYOR










“Hola” dice el salvaje saludo escupido desde la cloaca... estoy aquí vivo e infecto al lado de mis hermanos los versos.

Todo es una neblina y atrocidad manejada en mil mares de cuchilladas y ortodoncias.

La pirámide de los sentidos octogonales. La trampa del cerebro creador. El columpio del manifiesto surrealista. El tablero de ajedrez de mi suicidio y congoja, dulce suicido leve congoja.

La brocha de afeitar con la que me
corto las venas, el peine con el que afino las notas de mi pene. El neceser de la locura. El placer hecho pedazos de ingeniera capilar y redención autómata.

Así se asoma al espejo el hombre del siglo XXI cultivado en las tragedias de sus predecesores: hábiles tragafuegos, comesables, etc...

La pesadilla del vacío intestinal...

Todo es una tragedia de andar por casa, con batín y zapatillas, y la poesía convertida en el jeroglífico trágico de nuestras vidas que dan al retrete que es el morir. El sueño surrealista es la pesadilla barroca, el aliento renacentista, la ortodoxia del verso. La vida a través de una ventana y cuesta abajo y etcétera... el peso de mis alforjas son los años consagrados al desastre. Cuanto más veneno más poesía. Cuanto más poesía más verdad. Cuánto más verdad menos vida. Cuanto menos vida más veneno. Cuanto más veneno y etcétera otra vez...


El ojo del gato es el mausoleo eterno.


La mirada vidriosa es el consuelo del espectador patético,el del aguinaldo de fuegos fatuos y espíritus santos de apariencia ornitológica...


Cumplí tanto con la vida que me puedo permitir el lujo de estrangular vuestro deseo...

...taquicardia de cartón piedra, aquí soy feliz.

¿Alguien me oye?, en este desvarío soy/siempre/he sido/seré feliz.

Me bendigo en la eutanasia.

domingo, 9 de diciembre de 2018

EL ESPEJO




"La muerte de Chatterton" (Henry Wallis, 1856)





Heme aquí, hijo de todas las hienas que reinaron este mundo, catarata de disparates y diálisis de retoños sanguinolientos. Me prometí a mi mismo, pero seamos claros, prometerse a uno mismo es como despellejar la piel de un recién nacido a media noche, o sea, un acto de subversión absurda, un disparate cósmico, una tragedia de andar por casa de esas que tanto me gustan... sigo coleccionando fuegos de artificio para camuflar mi desnudez de primate horrible, de bestia de encías roídas y moral disipada... finalmente lo soluciono todo con unos puntos suspensivos anticipando la tragedia...


...me prometí a mi mismo separar la sangre del alma porque cada vez que entono un “yo” lejos de ser el canto a mí mismo que nos enseñó Walt Whitman es cada vez encerrarse más y más en una burbuja insoportable donde no cabe nadie más, donde sólo entra el odio y demás compañeros de viaje infames...


...heme aquí el hijo de todas las hienas que reinaron este mundo de nuevo en esta sensación apocalíptica de deseo traidor, subido a un tren a punto de descarrilar sin que nadie sea capaz de accionar una misera palanca de freno.


Esa es mi metáfora del Purple Weekend 30 años después (o más bien 29 en honor a la verdad del comienzo de mi relación con este extraño fin de semana que sigue manteniendo un espíritu de militancia que alcanza un nivel más de estado mental que de pertenencia a una tribu o vulgar arribismo), ese vértigo angustioso que no conoce tiempo ni edad ni limitaciones físicas.


Había prometido a mi mismo, había jugado al engaño, hice por levantar una barrera donde no entrara de nuevo el “yo” pese a que ser mod precisamente signifique la reivindicación del individualismo, jugosa paradoja y bendita contradicción para poder amoldarse a gusto sin dejar de quererse a uno mismo... distinto dentro del rebaño... la autoestima del mendigo... mi reino no es de este mundo, etc, y Diógenes en el siglo XXI siendo feliz viviendo en un tonel simplemente con el baño de los rayos de sol.


Pero al final yo soy yo y yo y yo y más yo en ese tren a punto de descarrilar, y soy yo y mis discos de punk-rock (Queens, 1974) y yo y mis partidas de ajedrez y yo y mis estadísticas de baloncesto y yo y mis alucinaciones y sinestesias y jugar a los paraísos perdidos mutilando partes del alma...


Si al fin y al cabo, y créanme que en efecto todo es una cuestión de al fin y al cabo, que viene a ser lo mismo que ponerse una soga al cuello, avejentarse, comer churros envueltos en papel grasiento y leer el periódico con mis gafas de culo de botella... convertirme en ese trasunto de Paco Umbral que siempre soñé/temí/idolatré... ser el señor que desperdicia su vida porque es lo único que puede permitirse desperdiciar... a mí no me hizo falta perder a ningún hijo para entregarme al sonrojo del cataclismo, yo directamente lo maté antes de que naciera, o peor todavía, yo soy ese hijo muerto de fango mortal y rosa...


Hemos tirado la vida tantas veces por la borda, y lo hemos hecho de una manera tan hermosa, que aquel apocalípsis temido, el de hacernos viejos, se ha hecho realidad en forma de parkas y carnets de identidad señalando edades indecentes con sus bordes carcomidos y podridos de farlopa. El chiste. Si el relevo es Alfredo Duro, por Dios, quiero que esa soga que tengo ahora puesta al cuello la aprieten con el mismo deseo que se lo harían a la mezcla perfecta entre Hitler, Stalin, Pol Pot y Ed Gein (o sea, lo que soy)


Estaba pensando (y otra vez mi archienemigo el cerebro de yo mismo, embaucador tramposo que sólo me deja ver la vida con dos ojos, miopes, cansados, gastados y roídos) en ese columpio que ha sido mi vida... esos otoños amarillos de melancolía insoportable y psicodelia en ruínas... abrazos de simbolismo, rumbas de surrealismo, festines acrobáticos con mi corazón en llamas (otro amigo traicionero)... y esos inviernos salvajes (como ven primavera y verano ya en mi vida no existen, dilapidados en el primer piso del centro comercial que es mi vida vendida al diablo) de urgencia, angustia y crudeza. Por utilizar un lenguaje más explicito y dejarme de estos soliloquios de monja atormentada, los aguijones de Baudelaire y los puñetazos de Bret Easton Allis. Todo es lo mismo y conduce al mismo sumidero.


Todo es angustia, urgencia y velocidad. Ray Davies y Pete Shelley. La Mode o La Plata, ¿qué más da el nombre, cuándo de lo que se trata es de morir de las mil mejores maneras posibles de placer y dolor? Todo este buceo del inconsciente al que me entrego se ha basado en esos banquetes de sexo, sudor, muerte, erotismo y poesía. Eros y Thanatos. El psicoánalisis no lo inventó Freud, si no el Marques de Sade. Buscad en los asesinos a los únicos filósofos posibles, amén de los más grandes poetas.


El tren a punto de descarrilar, una tormenta de azotes de semen y sangre y tortura y dolor y nausea y vómito y rebeldía inconsciente y veneno y espanto y delirio y fiebre y felonía.


Porque lo único que importa es lo urgente... oxímoron de juzgado de guardia.



Posdata de colegial enamorado:


    I. se queja de que en mis escritos compulsivos, en mis eyaculaciones de palabras, apenas figura. Se equivoca. Comete el error de tener la mirada explícita sobre la poesía, que es lo mismo que tenerlo sobre la vida. Los versos que le dedico a I. no son palabras, son mi aliento y mi pulso vital que me diferencian del exquisito cadáver que algún día llegaré a ser, esa obra maestra de la muerte y el suicidio a la que aspiro en convertirme alguna luna de estas. La única ventaja que tengo respecto al dolor es que yo ya estuve allí. Mi entrenamiento es doctrina, disciplina, y el único dogma que puedo contemplar desde mi joroba henchida de espantos, esa que me lleva acompañando tantos años como purples weekends...


JRJ y Zenobia en el espejo... el sueño pausado de I.


Nunca pude terminar un texto que no tuviera puntos suspensivos, hoy, día de todos los asesinos melancólicos violadores de ancianas y disecadores de gatos y demás animales domésticos, evidentemente, no iba a ser una excepción...

sábado, 10 de noviembre de 2018

ZENOBIA Y JUAN RAMÓN SIGLO XXI








En un rincón lánguido, estrangulado por una tenue luz sobrevive el poeta, orgasmo hiriente macerado de maldad, esquina imposible de azar inconcluso.

Derrocharon tanto amor sobre la arena, en las playas, que el hombre que imaginó la poesía como anfetamina es un guiñapo, una parodia de sí mismo, un esperpento de ironías y resacas salvajes al amanecer sobre las nalgas de los dioses y el escupitajo de la Luna mancillando la risa de la carcoma y el azafrán bendito en el que se columpia la bendición apostólica de los pigmeos orangutanes y la madreselva hecha trizas en papeletas de votos para las próximas elecciones municipales.

Rincón lánguido, rincón de miseria... atrapados el poeta y los pezones sentimentales en un mundo que no es si no suspiro y pegada aristotélica, pesadumbre matemática, consejo de hazmerreíres, aquelarre de la cosmética.

Vahído tóxico y sentencia de blasfemia. El surrealismo bajando por un tobogán. Incontinencia verbal del alma y jolgorio de parásitos. Charlatanería sódica.

Hay que pintar las paredes de cristal ahumado y metamorfosis, de metástasis y rendición.

Brindemos por un nuevo fascismo de las palabras... ya nada puede ir a peor, irresistiblemente asesinados por el calendario.

Diáspora de mis pestañas quebradizas, Aleluya y Amén.

A veces la hilera de los sentimientos, pensamientos de guijarro y piedra pómez, es peor que presentarse ante un pelotón de fusilamiento, el cual sería fácil de sobornar con unos cuantos juegos de palabras y unos gramos de mocos de oro extraídos por los pelos de mi nariz.

Diáspora de los pelotillas de mi culo, Incongruencia y Semen.

Espanto para todos los presentes, felicidad en rebanadas táctiles, juventud indómita y Perseo en taparrabos.

Feliz año de la garrapata septentrional parlanchina.

Nos vemos en el próximo tebeo o juicio contras las buenas costumbres y los fabricantes de sales de frutas. La fruta que los parió.








miércoles, 29 de agosto de 2018

FRANCO SIEMPRE GANA






Atado y bien atado.





¡Cómo Stallone! ¡Cómo Schwarznegger! ¡Cómo Van Damme! ¡Cómo Bruce Willis! ¡Cómo Resines! ¡O cómo Rocco Sifredi! Francisco Franco, el genuino “action hero” español, enseña nacional del anticomunismo, liberador de la patria y el cristianismo, siempre gana. El general dictador que lo dejó “todo atado y bien atado” sigue ganando batallas desde la tumba.


Y es que piénsenlo bien. Pase lo que pase la victoria, la razón, vuelve a estar del lado de los de siempre. Los que no sólo ganan guerras, es que no admiten segundas partes. Si Franco sigue por los siglos de los siglos, “ad eternum”, descansando en su mausoleo porque sacarlo de ahí es “desenterrar los fantasmas del franquismo”, como dicen algunos, consigue su victoria física, perenne, de símbolo eterno para nostálgicos de las épocas en las que se dictaba “orden y seguridad” a porrazo y tentetieso. Sí, como se lleva años intentando, finalmente y en un acto de normalidad se le da sepultura común despojada de honores, su victoria será la del victimismo (terreno para el que ya la llevan abonando tiempo ha los “perofranquistas”), pobre dictador cuya memoria ha sido víctima del vil rojerío vengativo que sólo busca romper España.


Y es que este moderno “perofranquismo” (los de “yo no soy franquista pero…”) ha venido a salvar al franquismo, ese movimiento que nos decían residual pero quizás no lo sea tanto. Si la llegada de inmigrantes a nuestro país ha quitado las caretas del racismo de nuestra sociedad (mostrando el movimiento "peroracista", el de "yo no soy racista pero es que viene un negro en patera y le dan de todo, una casa, coche, suscripción a Netflix y un abono en el Bernaneu"), una decisión que en la mayoría de países europeos no ofrecería debate ha puesto de manifiesto que el franquismo no es cosa exclusiva de cuatro “freaks” nostálgicos que comen churrasco en Casa Pepe mientras cantan el “Cara al Sol”. Personajes a los que mirábamos incluso con ternura mientras nos hacíamos fotos con ellos, como vestigios de otra época que nunca va a volver, nunca debería volver. Quizás suceda como con Aznar cuando nos confesó que hablaba catalán en la intimidad, y en realidad personajes tan exóticos como los alcaldes de Beade o Baralla, quienes manifiestan su franquismo sin complejos, conviven con franquistas reciclados que han permanecido años callados, pero en cuanto han visto la posibilidad de sacrilegio sobre el mayor de sus símbolos han descubierto su verdadera naturaleza (eso sí, siempre con el “yo no soy franquista” por delante) Estamos a un simple paso de que aceptemos con naturalidad el discurso de que la dictadura de Franco fue una bendición para España, o cuanto menos un mal menor frente al comunismo y la judeomasonería, movimientos que siguen controlando el mundo en la sombra, hoy día además apoyados por los lobbys homosexuales, feministas, musulmanes y negros, todo en un batiburrillo ideológico que conspira a base de ingeniería social para acabar definitivamente con el hombre blanco católico occidental y heterosexual, cosa que según los alarmistas conspiranoícos está a punto de suceder, pese a la resistencia de Rusia, actual “reserva espiritual de Occidente” y donde todavía se puede contemplar el mausoleo de Lenin. Quizás ese debería ser el nuevo lugar de peregrinación para los franquistas españoles.


Transcribo literalmente frases leídas estos días y semanas, escritas o dichas por distintas personalidades de la sociedad española o de los medios de comunicación, en algunos casos se trata de personas nunca declaradas ni reconocidas como franquistas ni simpatizantes del movimiento:


Franco gobernaba pacíficamente en España… la mayoría de los españoles estaba encantadísima con su Caudillo” (Juan Manuel de Prada, artículo de opinión en ABC)


Por la vileza del Gobierno y la cobardía de la Oposición, vamos a asistir al triunfo de la manipulación más paradójica de nuestra historia: desenterrar al dictador que ganó la guerra a los partidarios de una dictadura comunista… Ideológicamente, supone también el triunfo póstumo de Franco, que no creía que los españoles estábamos hechos para vivir en democracia” (Federico Jiménez Losantos, artículo de opinión en Libertad Digital)


Tienen los resentidos muchas cosas por derribar previamente. La Seguridad Social, fundamental obra personal de Franco. La gran red de Hospitales Públicos, desde La Paz y el Piramidón al Gregorio Marañón, que se llamaba Francisco Franco cuando en maternidad no reservaban una planta entera para que no fueran molestados ni incomodados los padres de dos mellizos. Y pueden y deben pulverizar y dinamitar todas las grandes obras públicas del franquismo, y ahora que estamos en verano, los pantanos principalmente. Todas esas obras se construyeron en una situación económica cercana a la ruina, y con unos impuestos ridículos” (Alfonso Ussía, artículo de opinión en La Razón)


"Franco sólo fue un hombre, con sus aciertos y errores. No merece tanta atención e inquina por su parte. Si creen en Dios, dejen que sea el Supremo Juez el que le juzgue" (Alex Navajas, artículo de opinión en Actuall)


La Historia castigará a quien profane este Templo grandioso, no por el tamaño de la Cruz, sino por el fraternal abrazo que representa, acogiendo bajo sus brazos a un solo pueblo reconciliado” (Luis Alfonso de Borbón en su cuenta de Facebook)


Tenemos la sanidad pública gracias a Franco, todo el mundo tenía trabajo en esa época” (Kike Calleja en “Sálvame”, Tele 5)


 “Este es el plan: Exhumar a Franco, luego volar la cruz, santificar al Frente Popular, demonizar a la Iglesia, debilitar al Ejército, disolver la guardiacivil, prohibir los toros, abolir la Monarquía, deslegitimar la transición, trocear España... No pararán hasta conseguirlo...” (José Manuel Soto en su cuenta de Twitter)


Pero nada comparado con la DECLARACION DE RESPETO Y DESAGRAVIO AL GENERAL D.FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE. “SOLDADO DE ESPAÑA” firmada por 181 militares retirados, algunos con cargos tan importantes como Juan Enrique Aparicio, quien hasta 2016, solamente hace dos años, fue Jefe del Mando Personal del Ejército de Tierra español, Alberto Asarta, ex –jefe de la misión de la ONU en Líbano, o Emilio Pérez Alamán, ex –jefe del Mando Militar de Canarias. Una declaración que tristemente constata la realidad de que en un estamento tan importante como el ejército, el franquismo ha seguido instalado en gran parte de las altas esferas.

Habrá quien esté ya pensando en el proverbial “y tú más”, tentado de contraatacar con artículos y pensamientos anti-franquistas (de hecho los 181 militares franquistas ya han recibido contestación por parte de otros soldados en activo y guardia civiles quienes además si se enfrentan a sanciones, no como los firmantes retirados) en el colmo del disparate, equiparando la oposición a un totalitarismo fascista con la adhesión a dicho régimen, cuando precisamente lo lógico y lo normal en un país democrático sería el desprecio a cualquier mínimo vestigio de un pasado totalitario. No obstante, y afortunadamente (pese a lamentables casos que no vamos a recordar ahora) en España se disfruta de una buena dosis de libertad de expresión, y evidentemente cada cual es libre de adherirse al pensamiento que considere oportuno y elegir como salir retratado en la foto. Pero que no nos engañen con que el franquismo es cosa de cuatro pelagatos sin oficio ni beneficio. La nostalgia franquista ha estado siempre presente en una gran parte del pueblo español. Simplemente se trataba de un traje que no se atrevían a ponerse en sociedad. Reciclarse en un centro-derecha moderado, o peor todavía, en un liberalismo de pega que nadie puede creerse y al que se le ven las costuras en cuanto se tocan ciertos temas claves (aborto, inmigración, prebendas de la Iglesia, derechos de los homosexuales,  seguridad ciudadana, fuerzas del estado, y por encima de todo, una identidad unitaria española en la que no cabe debate de ningún tipo) ha servido para alejarles del foco mientras dejaban a unos cuantos descerebrados la visibilidad de la añoranza de la España una, grande y libre. Descerebrados que sin complejo alguno no han renunciado al franquismo en ningún momento. Descerebrados, sí, pero al menos coherentes, a diferencia de estos casposos nacionalistas españolistas que igualmente se levantan cada mañana pensando en una nueva cruzada (comunistas, izquierdistas, rojos, demócratas, centristas, derechistas, liberales, feministas, homosexuales, bisexuales, ecologistas, inmigrantes, negros, africanos, musulmanes, judíos, orientales, vascos, gallegos, catalanes… siempre hay una cruzada que librar) para defender ese concepto de España que no entiende discrepancia alguna. La España del inmovilismo absoluto. La de “el Valle no se toca”.

De modo que Franco siempre gana. Atentar contra su glorioso recuerdo supone enfrentar a los españoles, enturbiar el ambiente, distraer la atención, y, ojo, incluso cargarse la democracia. Desde el argumento de los de “yo no soy franquista pero exhumar a Franco es crear un clima de confrontación” hasta los de “yo no soy franquista pero esto es claramente el primer paso para cargarse la democracia e instaurar una dictadura comunista”, tienen ustedes un amplio abanico de razones para que el señor que lo dejó todo “atado y bien atado” siga atando nuestras manos, la de unos españoles que queremos avanzar de una vez y olvidar el pasado, ese que los “perofranquistas” dicen no importarle, pero no cesan en su empeño de recordarnos lo malas que fueron las repúblicas, la suerte de que ganase Franco y no “los otros” (de que ganase una guerra civil iniciada única y exclusivamente precisamente por el bando vencedor), y de hacer cabriolas interpretativas sobre la realidad de una dictadura de 40 años, cuyo último y definitivo vestigio permanece como el mayor tabú nacional por encima incluso que el de la monarquía borbónica.



Franco siempre gana. Es el bueno de la película.